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LEGUAS SERRANAS DESDE DENTRO

LEGUAS SERRANAS DESDE DENTRO

Las Leguas Serranas siguen dejando huella más allá de la competición deportiva. En esta ocasión, la experiencia llega de la mano de Fernando Sánchez Tavero, periodista deportivo con raíces zarceñas, quien pone en marcha su teclado para compartir, desde una perspectiva personal, las emociones, vivencias y el espíritu que hacen de esta prueba una cita única. Un testimonio que refleja la esencia de un evento donde el deporte, el esfuerzo y el vínculo con la tierra se dan la mano.
» Chavales, ¡vuestros datos que se agotan!», lanza Javi. «Voy, que acabo de salir de la piscina», responde Sergio. «Ostras, ¡se me había pirado!», me disculpo. Los mismos Sergio y Javi que miraban hace casi un año al cielo del Molino. «Nada, nada, imposible», el uno. «Bueno, ya veremos», el otro. Todo mientras aliñaban una ensalada de insultos a la Calderita. Hasta entonces Javi había sido una gacela que hizo de liebre y Sergio había vivido un renacimiento en el avituallamiento. «Ni en una boda he comido tanto jamón, tú», decía… con una rosca en la mano. Pero ese muro nos liquidó. A partir de ahí nosotros fuimos cuesta abajo y la carrera, cuesta arriba. Y aun así, hay algo. 

Algo que engancha. Que hace colgar el ‘no hay billetes’ como si fuera un partido de Champions en el Bernabéu. La organización, la dureza, el alivio al llegar. El reto, cada uno el suyo. Para algunos, cruzar la meta. Para otros, hacerlo antes que nadie. «Bien, bien», me dijo Juan con semblante de no haber corrido. Había quedado segundo y medalla de oro del pueblo. En fin. Cada uno tendrá su historia, esta fue la nuestra. Pero sea lo que sea, las Leguas tienen algo. Algo que les hizo a los dos querer volver, a los tres. A tantos. Por algo será “.